Un equipo investigador de la Fundación Fisabio, la Universitat de València, el área CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Institut Català de la Salut (Camp de Tarragona) y otros centros nacionales e internacionales, ha identificado asociaciones entre la exposición durante el embarazo a determinados contaminantes ambientales y el desarrollo puberal de niños y niñas a los nueve años de edad. Los resultados se han publicado en la revista científica Environmental Research.
El estudio analiza la exposición prenatal a 33 sustancias químicas con capacidad de alterar el sistema hormonal, conocidas como disruptores endocrinos. Estos compuestos están presentes, o lo han estado históricamente, en pesticidas, algunos plásticos, envases alimentarios, productos de higiene personal, textiles, materiales impermeables, utensilios con recubrimientos antiadherentes, entre otros. Durante el embarazo, la exposición a estas sustancias puede interferir en procesos biológicos esenciales para el desarrollo fetal.
La investigación se llevó a cabo con 386 parejas madre-hijo de la cohorte en Valencia del #ProyectoINMA (INfancia y Medio Ambiente). Las concentraciones de contaminantes se determinaron en muestras biológicas recogidas durante el embarazo y, nueve años después, el desarrollo puberal de los menores se evaluó mediante la escala de Tanner y el análisis de hormonas sexuales en saliva.
Los resultados muestran que una mayor exposición prenatal a algunos pesticidas organoclorados, como el DDT y su principal metabolito (DDE), prohibidos desde hace años, pero todavía presentes en el medio ambiente y en el organismo debido a su persistencia, se asoció con un inicio más tardío del desarrollo mamario en las niñas y del desarrollo genital en los niños, dos marcadores físicos del inicio de la pubertad. Sin embargo, estos mismos compuestos también se relacionaron con niveles más elevados de hormonas sexuales.
En cambio, otros compuestos, como determinados bifenilos policlorados (PCB), antiguos productos químicos industriales, algunos parabenos, utilizados como conservantes en cosméticos y productos de higiene, y varios ftalatos, empleados en la fabricación de plásticos y otros productos de uso cotidiano, se asociaron con un inicio más temprano de determinados caracteres sexuales secundarios o con cambios —tanto aumentos como descensos— en los niveles de hormonas sexuales.
Los resultados sugieren una asociación entre la exposición prenatal a ciertos contaminantes y el desarrollo puberal infantil, si bien el carácter observacional del estudio impide establecer una relación de causa y efecto. Además, los resultados difieren según el tipo de contaminante, el indicador del desarrollo puberal analizado y el sexo de los menores, lo que pone de manifiesto la complejidad de los efectos de estas sustancias sobre el organismo.
La pubertad es un proceso biológico regulado por mecanismos hormonales complejos cuya programación comienza antes del nacimiento. Por ello, el periodo prenatal constituye una ventana especialmente sensible frente a la exposición a sustancias capaces de alterar el sistema endocrino. Comprender cómo influyen estos contaminantes puede contribuir a diseñar estrategias de prevención dirigidas a proteger la salud desde las primeras etapas de la vida.
Andrea Beneito Insa, investigadora de la Unidad Mixta de Investigación de Epidemiología y Salud Ambiental entre Fisabio, Universitat de València y Universitat Jaume I y autora principal del trabajo comenta que “este trabajo aporta nuevas evidencias de que el entorno químico durante el embarazo puede influir en procesos del desarrollo que se manifiestan años después” y que aunque son necesarios más estudios para confirmar estos hallazgos, “los resultados respaldan la importancia de minimizar la exposición a disruptores endocrinos durante la gestación”.
El estudio se ha realizado utilizando datos de la cohorte INMA (Infancia y Medio Ambiente), una Acción Estratégica de Investigación del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y un proyecto de investigación que desde hace más de dos décadas sigue a miles de madres y sus hijos e hijas en diferentes regiones españolas para estudiar cómo los factores ambientales durante el embarazo y la infancia influyen en la salud a lo largo de la vida. La cohorte INMA constituye una de las principales infraestructuras de investigación en salud ambiental de Europa y ha generado evidencia científica de referencia sobre los efectos de la
contaminación ambiental en el desarrollo infantil durante este tiempo.
Referencia del artículo:
Beneito A, Carrizosa C, Alvarez O, Sarzo B, Llop S, Esplugues A, Grimalt JO, Schettgen T, Sakhi AK, Murcia M, Freire C, Ballester F, Lopez-Espinosa MJ. Prenatal exposure to 33 endocrine-disrupting chemicals and pubertal development at age 9 in Spain. Environ Res. 2026 Jul 1;301:124527. doi: 10.1016/j.envres.2026.124527. Epub 2026 Apr 16. PMID: 42000108.